ANECDOTAS CONTADAS POR EL RECORDADO CRONISTA “KORIKO”(q.e.p.d.)

 POR GUSTAVO ADOLFO MONTALVAN RAMIREZ

A trece años de la partida de este mundo del conocido personaje de la crónica deportiva conocido como Korico, presentamos anécdotas de su vida contadas por nuestro colaborador Gustavo Montalvan Ramirez.

Tiempos de amistad recuerdan esta foto del doctor Javier Cruz con Edgar Castillo “Corico”. acompañado de su esposa Elba (también fallecida) y de dña Isabel Chavarria Vde Cruz, madre del Dr. Cruz.

“Edgar A. Castillo nacido en Managua, el 15 de agosto de 1927, fue un Cronista deportivo muy popular en Managua, sobre todo en los palcos de estadios de Base ball, en la capital y departamentos. donde fue corresponsal de La Prensa, entre los años de 1955 en adelante, y por recomendaciones de quien era su jefe de Corresponsales, don Gustavo A. Montalván (GAM), se vino de Redactor planta a La Prensa, con el beneplácito de su director Doctor Pedro Joaquín Chamorro.

 “Fui conociendo a Korico cuando yo llegaba a las oficinas del Diario La Prensa, en busca de mi padre señor Gustavo Adolfo Montalvan Mejia  ahí observaba que en el segundo piso de los talleres de Redacción, había una ventanilla, al lado de una puerta cerrada, por la cual él asomaba la cabeza cuando alguien llegaba y tocaba para exponerle su problema; él, muy amablemente atendía por esta via. 

 De esta manera fui conociendolo poco a poco y aunque yo no golpeaba la ventanilla, sino la puerta  que siempre se encontraba cerrada, debo explicar esta parte que para mi fue muy importante porque fui conociendo de las   funciones sociales y humanas  que desempeñaba Castillo conocido ya para entonces popularmente  como Korico. Por medio  de esa Ventanilla que era el puente para ayudar a los necesitados. Llego a la prensa de 27 años de edad, despues de ser corresponsal de La Prensa en Boaco.

El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, había dispuesto una Columna que administraba  “Koriko”, la cual era una columna periodística titulada en páginas interiores: “Ayudar al Necesitado”, que consistía en auxiliar a los pobres, ancianos o enfermos que solicitaban su ayuda al diario La Prensa. Esta ayuda consistía en proporcionar gastos en medicinas, o productos médicos a los enfermos, ayuda en dinero en efectivo, para aliviar los problemas de mujeres que llegaban cargando en sus brazos a sus niños, o campesinos que se habían quedado sin el boleto de regreso de la capital a sus lugares de origen en los departamentos del país.

A veces yo observaba que “Koriko” hablaba del problema solicitado con otro Redactor Jefe, don José Francisco A. (“Chepe Chico”) Borgen, y luego de la conversación que seguramente era a favor del solicitante, “Koriko” introducía la mano en una Caja Chica, de Ayuda Social, donde resolvía con  dinero  a las familias  que llegaban al Rotativo. En estas obras sociales se mantuvo por muchos años… y por su buen trato social escaló como secretario de don Pablo Antonio Cuadra y del Doctor Pedro Joaquín Chamorro.

Tomemos por un momento las palabras del periodista y cronista deportivo don Edgar A. Castillo (Koriko), escritas y divulgadas en la Bolsa de Noticias con fecha del 5 de enero del 2007, página 12, titulado el artículo:

ANÉCDOTA POCA CONOCIDA

Por Koriko

“Queremos dar a conocer una anécdota de algo que ocurrió cuando trabajábamos en la Redacción de La Prensa, y la cual no se dio a conocer entonces porque en ese tiempo, se decretó una férrea censura al diario y hoy tenemos la ocasión de referirla.

A raíz del atentado que le costó la vida al Presidente de entonces, Anastasio Somoza García en la ciudad de León el 21 de septiembre de 1956, tanto el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, como don Pablo Antonio Cuadra y el resto de compañeros de redacción, fueron detenidos. Ellos eran León Cabrales, Agustín Fuentes Sequeira, Horacio Ruiz, José Francisco Borgen y la Srta. Saturnina Guillén, quien era la correctora de pruebas del periódico. Solamente el que escribe estos hechos y Gustavo A. Montalván Mejía (GAM), escapamos de esas detenciones, porque no llegamos al diario ese día y La Prensa fue cerrada.

 En esa oportunidad llegó a Nicaragua don Jules Dubois, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), y éste logró convencer a la recordada y estimada dama doña Margarita Cardenal V. de Chamorro, madre del doctor Pedro Joaquín Chamorro C., para que se volviera a publicar La Prensa. Ella tomó la decisión, aunque el periódico tenía que salir bajo la censura que ya se había impuesto en esa época la Ley Marcial.

 Inmediatamente fuimos localizados y tanto GAM como el que esto escribe, nos presentamos en La Prensa y recibimos las orientaciones para que nos encargáramos de su publicación a la mayor brevedad. Ambos nos hicimos cargo de que se publicara La Prensa ya que la mayor parte del personal de la Redacción se encontraba detenida. Más tarde se presentaron para colaborar en el mismo, el ingeniero Luis Cardenal y el bien recordado poeta don Adolfo Calero Orozco. El resto de empleados de La Prensa también fue llamado para que ocupara sus puestos en los talleres e igual cosa se hizo con los de la Administración del diario.

Recordamos que, ese primer día el periódico salió como se pudo, y en ese primer ejemplar que se publicó, el ingeniero Luis Cardenal escribió un Editorial sobre la situación que el país vivía en esos momentos. Por supuesto que ese Editorial fue suprimido por la censura que estaba a cargo del Mayor Rafael Gallardo, quien tenía sus Oficinas en la Imprenta Nacional.  Nuestro recordado compañero de labores don Rafael C. Bonilla, se encargaba de llevar a ese lugar las páginas del diario para que el censor les diera su Visto Bueno”.

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