CUANDO LOS HIJOS SE VAN

Cada día son más las mujeres que sufren cuando se convierten en personas mayores y deben enfrentarse a la partida de los hijos, pensando que ya no hay razones para seguir y luchar, y poco a poco van perdiendo su productividad.  No podemos olvidar que ser mujeres no solo involucra ser madre, sino que estamos llamadas a llevar vida a nuestro entorno y ser respuesta a una sociedad necesitada.  En la palabra de Dios encontramos muchas mujeres que, hasta el final de sus días, siendo escogidas por Dios para sus propósitos decidieron cumplirle a Dios y desarrollaron su máximo potencial.

EL SINDROME DEL NIDO VACIO.

Se refiere a un conjunto de sentimientos (tristeza, vacío, soledad, melancolía, ansiedad o irritabilidad), que experimentan los padres cuando sus hijos se marchan definitivamente de casa; a esta situación muchas veces se le suma la etapa de la menopausia, el retiro o jubilación, aparición de enfermedad y hasta muertes de seres queridos.  La vida está llena de proceso donde perdemos cosas que son necesarias para ganar otras y proyectarnos a un nuevo ciclo de vida.

PASOS PARA ENFRENTAR EL NIDO VACIO

-Cambie de perspectiva. Todo tiene su tiempo. (Ecles.3.1 y 11)

-Disfrute y acepte lo que puede hacer en esta etapa de su vida y no se queje por lo que no puede hacer.

Por otro lado, no luche más con el modelo divino.  Dios diseño a los hijos para salir del nido: Dejará el hombre a su padre y a su madre…)  Que ellos salgan de casa es parte de la voluntad de Dios, lo contrario es anormal.

-Desarrolla un proyecto de vida equilibrado

-A nivel físico: Rutina de ejercicio, sana alimentación, y que los horarios de comida no dependan siempre del horario de sus hijos.  Tenga un descanso adecuado.

-A nivel emocional: Si tiene su pareja, cuídela. Fortalezca su círculo de amistades para que tenga a alguien más que a sus hijos. (Quien no construye lazos de amistad busca desesperadamente a sus hijos, dañando sus hogares). . –Desarrollar actividades propias en las que usted ocupe su tiempo libre. -Aprenda un arte. —

-A nivel espiritual: Enriquezca su relación con Dios.

Permita que Dios sane sus heridas y que sea consolada en sus duelos. La crisis generada por el síndrome del nido vacío se agudiza, cuando hay heridas abiertas en el alma. No enfrente esta etapa de su vida con heridas abiertas.

Reconcíliese con Dios y con otras personas. Sírvale a Dios. Lea el Libro de Rut y vea como la soledad provocada por el Nido vacío en Noemí, fue sanada y resuelta por Dios porque Noemí, porque ella decidió asumir su nuevo estado y mejorar sus relaciones de amistad.

Tenemos que empezar a cambiar nuestra forma de pensar, de sentir, de hablar y de actuar con respecto a esta etapa de la vida.  Quizá desde muy pequeños crecimos escuchando quejas y malos comentarios sobre esta etapa de la vida y en nuestro inconsciente es casi una maldición.  Pero lo cierto es que la vejez es un regalo de Dios y así debemos recibirlo.  Es una honra que el Señor nos permita llegar a esa etapa de la vida.  Empecemos desde hoy a prepararnos para disfrutarla y seguir siendo útiles en las manos de Dios.

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