El verdadero tiempo vivido

ROSARIO MENDOZA COREA

La imagen de la Disciplina, en su belleza muestra  tambien la vida que es abonada con el amor del ser humano y puede ser un reflejo de nuestra propia vida. Dependiendo de como la vivamos. Foto RMC
El amor y la flor, ambos con un denominador comun: el abono

 (Basado en el cuento El Buscador del Dr. Jorge Bucay, psiquiatra argentino)

El buscador sintió escalosfrios cuando vio tantas tumbas de niños en el lugar donde caminaba. por la zona, sus pies temblaban ante una nueva y desagradable sorpresa, su alma compungida y su espíritu reclamaba -Por qué-. Su cuerpo se negaba a continuar avanzando

Que cosa tan terrible, por que tantos niños muertos y enterrados en este lugar? que terrible maldición existe aquí?, preguntó, mientras lloraba. El panteonero le explicó que no hay ningún misterio, que cuando los niños cumplen 15 años, los padres les regalan una libreta donde anotan sus nombres y desde ahí comienzan a anotar cada disfrute o gozo que tienen en la vida:en un lado, sus fechas y en otro lado el tiempo de gozo o felicidad vivida, cuanto tiempo duró ese gozo, esa felicidad, el encuentro con una novia o novio, el reencuentro con un hermano, el viaje anhelado.

Cuanto tiempo duró esta bonita situación, horas, días, meses, semanas, etc., y asi vamos anotando en la libreta cada momento disfrutado intensamente. Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre tomar la libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado y escribirlo sobre su tumba porque ese es para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido. Hasta aquí, concluye esta narración sustraída del escritor quien quiere hacer llegar un mensaje positivo a los que escuchan sus historias.

Sin embargo, el tema es para reflexionar sobre el tiempo que perdemos en la vida con aspectos que ya no son parte de la cotidianeidad actual, porque la norma del mundo es apegarse a las situaciones que les dejan amargura, dolor, resentimiento y hasta odio, paralizando aun el desarrollo humano, físico y espiritual.

Asi transcurre la vida de la mayoría de los seres humanos, en un ir y venir de desaciertos, callando cuando había que hablar, abriendo heridas por hablar cuando debería haber callado, sintiendo indignación con nosotros mismos por nuestras torpezas y acusando al mundo entero, o a cualquiera, de nuestros errores y fracasos, según el Manual Entre el Conflicto y la Salud, del doctor Néstor Chamorro q.e.p.d.

Refiere el doctor  Chamorro “que triste es llegar al punto de ver partir a los que amamos, o esperar que mueran para poder expresarles cuánto les amábamos, cuanto significaban para nosotros y cuantos deseos teníamos de hacerlos felices pero ya no están es demasiado tarde”.

 Y en este sentido, es oportuno mencionar nuevamente el cuento de El Buscador, porque según la leyenda, los que morían no habían cargado ningún conflicto interno y cuando morían solo quedaba registrada la historia del buen vivir, y no   llevaban ninguna pena consigo.

De esta manera también evitaban a sus parientes, continuar con herencias negativas que les impidiera ser felices. Los protagonistas del cuento no tenían crisis de soledades, dejaban pasar lo que no les servía para su vida. Eran libres.Y eso puede entenderse como que estaban satisfechos con sus vidas.

Es interesante que el sentido que da el doctor Bucay a su historia, viene a aterrizar con las palabras que nos dice el Autor de la Vida y Fuente de Salud, Jesucristo quien enmedio del desolador panorama, del mundo nornal, surgen sus palabras esperanzadoras : “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamas, sino que el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. dice Juan 4.14

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