Origen de una gran labor humanitaria

Rosario Mendoza Corea y Carolina Castillo

Un capellan recorre…

….Un capellán recorre  entre  miles  heridos ofreciendo palabras de consuelo, en Solferino, Italia, durante la mas cruenta batalla que dejó mucho dolor, orfandad, luto y lágrimas luego de la lucha entre franceses y austríacos. Miles de bajas se registró  en ambos bandos, desaparecidos, heridos y muertos que tocaron  el corazón de un hombre llamado Henry Dunant, quien nunca imaginó que  esta dantesca situación en el campo de batalla, que duro más de quince horas, cambiaría su ruta de comerciante para convertirse en el precursor de una gran labor humanitaria que dio inicio con la inmensa crisis de atención a las víctimas de la guerra en 1859.

Se necesitan muchos enfermeros y médicos!!, no hay capacidad de atención porque miles de personas amontonadas llegan en convoys a cada instante, franceses, árabes, alemanes…, es angustioso y frustrante no poder brindar la ayuda necesaria en Brescia, una ciudad de 40 mil habitantes en donde la población doblo la cifra con los heridos y enfermos.  Solo hay 140 médicos, algunos estudiantes y gente de buena volundad, según relata el el autor de «Magenta et Solferino (1859). Napoleón III et le rêve italien» Raymond Bourgerie 

Aquel fatídico día este hombre de negocios suizo se remangó la camisa y dirigió la evacuación de los heridos a cientos de hospitales cercanos. «Dunant se desvivió en cuerpo y alma, organizó las ambulancias y echó mano de los voluntarios», añade el autor.

Estamos hablando de la batalla de Solferino un evento de escalofriante recordación por la sangre y el dolor de entonces; es necesario retroceder en el tiempo hasta 1859, año en que Austria, dirigida por el emperador Francisco José I, envió a su gran ejército contra la región de Piamonte -ubicada al norte de Italia-.El líder francés Napoleón III, dispuso a sus tropas para enfrentarse al Imperio austríaco.

Nada estaba previsto para hacer frente a un desastre de tal envergadura; durante tres días y tres noches los oficiales y voluntarios […] curaron a los supervivientes con medios irrisorios», determina en su obra, el escritor quien narra que al ver la situación de los heridos, Dunant decidió formar la Cruz, ya que su conclusión  fue aterradora al ver que 40 mil hombres yacían en diferentes formas a sus pies, por lo que decidió proponer la creación de lo que en un futuro sería la Cruz Roja Internacional: las denominadas Sociedades de socorro a los heridos (caracterizadas por su neutralidad y su finalidad de salvaguardar a los militares heridos en batalla). Por esta razón el 8 de Mayo se conmemora el “Día Internacional de la Cruz Roja”, en homenaje al nacimiento de Jean Henry Dunant, en Ginebra en el año de 1828, un filántropo suizo  testigo de los sucesos y movido por un espíritu piadoso, organizó la ayuda humanitaria que dio asistencia a los heridos y enfermos de ambos bandos.

Posteriormente escribe sus memorias en un libro “Un recuerdo  de Solferino” en 1862, donde da a conocer sus experiencias vividas en el campo de batalla y reclama la creación de un grupo  de Voluntarios en cada país  para socorrer  a los heridos  de la guerra, sin distinción del bando que fueran. Dicha petición sirvió más tarde para la Fundación de la Cruz Roja.

 En 1864 se redacta la Convención de Ginebra con base en algunos de los postulados humanitarios de Jean Henry Dunant.

“Felicidades a tod@s l@s voluntari@s de Cruz Roja y Media Luna Roja quienes durante el mes de mayo celebran dicho acontecimiento y  tienen la oportunidad de ser multiplicadores de aquella magna labor que inició Henry Dunant.


En Nicaragua se rindió homenaje al fundador del CICR, señor Henry Dunant, en el Parque Las Palmas, Managua, por Representantes de la Cruz Roja Nicaraguense quienes vienen trabajando en esta misión que cumplio 85 años de su fundación en nuestro país.
 







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