Por qué el nombre de la Princesa Paca?

*Relación de Rubén Darío con su Francisca Sánchez fue necesaria pero nada apasionante

por Gustavo Adolfo Montalván Ramírez

Tenemos forzosamente que retro traernos a los tiempos de la formación infantil, adolescente del niño, Rubén Darío, para dar oportunamente una opinión imparcial sobre algunos aspectos de su vida y de su obra.

Y es el caso particular de someternos al tema que arriba apuntamos en esta página, sobre lo que anuncia la película “la princesa paca y Rubén Darío”, que es una novela en principio con intereses comerciales, de propaganda y componendas familiares.

Pero claro está, el amor de Rubén Darío para su “paca” hay que respetarlo primero, pero también el tema entra al mundo de la crítica literaria, al mundo de la realidad biográfica, y al mundo de la fantasía social del filme español.

Ruben Dario y Francisca Sanchez.(tomada de internet)

Si tocamos el tema desde una óptica de la psicología del niño Rubén Darío, esta misma psicología permanece invariable hasta las postrimerías del protagonista, pero también alguien nos llamara profano de estos asuntos de la vida privada de Rubén Darío.

El mismo Rubén Darío se entusiasma de la palabra profano, y de su conducta rebelde contra los dogmas de la iglesia católica, y se muestra solidario con los protestantes en contra posición de la fe cristiana.

El amor de Rubén Darío a su querida Paca, nace de un flechazo de cupido cuando la mira en un parque de Madrid, y se mantiene la tarea de continuar con la agenda viajera, en pos de la renovación de la poesía española o castellana, pase lo que pase.

Paca, o sea, la señorita Francisca Sánchez era una humilde campesina de Naval Sauz, hija de un jardinero de la corte del rey de España, dueño de una casita o de una parcela rural, de vida tranquila en un ambiente del campo.

Poco a poco Rubén Darío se enamora de esta humilde campesina, tal como se enamoró una vez de la vida en el campo en Sonsonate, en el salvador, o se enamoró una vez en la vida tranquila de palma de Mallorca, buscando la soledad y huyendo de la fama o de la vida bulliciosa de Madrid, o de parís.

´Por tantos aspectos psicológicos y razonables en la figura de Rubén Darío, decimos que era necesaria la relación que sostiene con Francisca Sánchez, por cuanto su vida errante debía de anclar en un hogar apetecido, y sentar cabeza familiar ante la mirada de sus amigos y críticos, poetas y periodistas.

Nada apasionante sobre la base de un amor posible se nos muestra en la vida del príncipe de las letras castellanas, y que nos obligue a escribir una historia de amor con la Princesa Paca, lo cual es producto de una novela en la industria moderna de la cinematografía.

Otro caso sería el filme de Rubén Darío con su primera esposa, de Rafaelita contreras, amiguita de infancia y autora de cuentos modernistas, u otro filme sobre Rubén Darío y su segunda esposa a la fuerza, con Rosario Murillo, la “garza morena” que cantaba como un canario.

Dudamos que Rubén Darío se haya apasionado por una mujer con amor filial, y seguimos la huella de este criterio del autor nicaragüense Alejandro Reyes Hueste, en su obra “Rubén Darío y su prosa”.

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