TESTIMONIOS DE LA VISITA A ISRAEL

Bandera de NicaraguaANITA FLORES: Llegar a Egipto y subir al Monte Sinaí, parecía algo increíble, pero con la fuerza de Dios, del Señor Jesucristo y del Espíritu Santo, logré llegar. Bautizarme en el Río Jordán, conocer los lugares donde el Señor estuvo, aprendí a reconocer todo lo que él pagó por nosotros. Yo le pedía al Señor que me mostrara si había en mí algo que perdonar, y pude saber que haber sido negada desde el vientre de mi madre, por mi papá, me causaba daño. Esto lo experimenté en Jerusalén y pude pedir perdón al Señor por estar fallando, ya que él nos manda a honrar a nuestros padres, ellos le tendrán que dar parte a Dios. Le doy gracias a mi Papá Dios por conceder los anhelos de mi corazón y por ser una hija escogida.

Muro de los LamentosDonald Cajina Hernández: El encuentro con Dios es personal. Es indescriptible dimensionar esa experiencia, es como estar a solas con ese Papá, que te toma entre sus brazos y te bendice, te prospera, te sana. Hace 3 años mi hijo Carlos Iván fue sanado de cáncer, el Espíritu Santo me lo sanó en tres meses y tuve la oportunidad de agradecérselo en Jerusalén en el muro de los Lamentos, ese fue un momento de mucha sanidad emocional porque la experiencia fue dura. Dios cerró esa herida en una oración personal. Puedo reafirmar que cuando uno regresa de Israel las dudas alrededor del cumplimiento de las promesas de Dios se disipan. Tengo 21 años de pertenecer a la familia cristiana CENTI y hasta hoy pude realizar este anhelo gracias a Dios.

Kamilo Lara Bermúdez: Desde que dejé libremente actuar a Dios en mi vida, he sido testigo propio de la inmensa misericordia, amor, paz, gozo y bendiciones en todas las áreas de mi ser, que mi poderoso de Israel ha hecho en mi vida, familia y trabajo; solo Él ha hecho posible que haya podido pisar la Tierra Santa de mamá Jerusalén, siguiendo las huellas de mi Jesús, por cinco años consecutivos. Esta bendición también la he podido compartir con mi esposa, mis hijos y mi madre, a Él y sólo exclusivamente a Él mi Dios, sea la Honra y la Gloria. Bendiciones a todos.

Monte HermónJudith Blandón: No hay palabras para describir tan maravillosa experiencia en Jerusalen. Muchos dicen que no es necesario ir tan largo para experimentar estar cerca de Dios, sin embargo estar en el lugar elegido como su santa morada hace que uno desee con todo su corazón, disfrutar de cada lugar para recibir sanidad y bendición para nuestras vidas.

Marina RodrÍguez: Mi viaje a Tierra Santa fue un milagro sobrenatural que Dios hizo. El Señor trató mi ego, porque yo me sentía inferior a todos. Fueron días de mucha bendición y sanidad, lloré mucho, sané de muchas cosas, tuve la oportunidad de interceder por siete personas que confiaron sus oraciones en mí y al regresar encontré grandes testimonios de sanidad después que me sumergí en el Río Jordán por la sanidad de esas personas. Tuve el privilegio de hablar en lenguas no entendibles y muchas cosas lindas. El Señor me habló cada día para transformar mi vida.

Delegación CENTI en Monte SinaíMARIO UMAÑA: Se siente la calidez de la recepción amorosa de un padre, porque es la casa de mi Padre Celestial. Es un lugar donde se reafirmó mi fe y creció más. Pude reconocer que cada lugar mencionado en la Biblia, existe y ocurrieron hechos especiales. Es un sitio de transformación personal. Es entender por qué es una Tierra donde las promesas son cumplidas, como lo indica 2 Crónicas 6:32-33. Los nombres, símbolos usados, las celebraciones son para recordar y exaltar los milagros que Dios hizo al pueblo de Israel. La solidez económica, científica, militar, agrícola, industrial, etc. denota cuanto Dios les ha bendecido y que siempre serán prósperos.