Un turista muy singular

Rosario Mendoza Corea

 Hoy tuve una visita muy original, que en lugar de tocar la puerta de mi casa, entró como Saqueo, el personaje bíblico, a diferencia que éste descendió de un árbol hacia una casa; y mi visita bajó del techo para hacer un recorrido turístico, por el patio de mi casa pero no entró a la vivienda.

Como no me gustan las visitas sorpresas de intrusos y especialmente de ese abusivo sujeto, casi lo saco corriendo  pero luego me quedé observando muy quieta, para que no espantarlo y así, poder ver qué hacía y agarrarlo según yo, con las manos en la masa, pues temía ver mis plantitas siendo degustadas por éste, ya que entre su menú se encuentran las hojas tiernas, flores y frutas; y solo me imaginaba ese triste evento, después de haber recién comenzado a hacer mi jardín.  

Después que asimilé su ingreso inoportuno sin invitación, hasta lo miré gracioso y digno de un personaje para fotografía, porque no siempre tengo el gusto de alternar con otros seres también creación de Dios. Entonces hasta le preparé una “alfombra roja” para que entrara por la puerta del patio, porque déjenme decirles que él escogió la puerta trasera para hacer sus ingresos, en otras ocasiones; por lo cual despejé la zona de cualquier obstáculo, le dije a mis nietos que no lo interrumpieran porque quería ver hasta donde se atrevía el singular visitante.

 Primeramente, se estiraba y desplazaba muy elegantemente sobre el techo como alertándose quién seguía su ruta, parecía un vigilante de la montaña moviendo su áspera cabeza de un lado hacia otro y auscultando con aquellos brillantes ojos saltones y negros, al menor movimiento, para salir de huida, sin embargo, no percibió mi presencia porque hasta mi respiración estaba detenida para no frustrar sus propósitos.

Muy dinámico y con la rapidez de un trapecista que vence cuerdas y atrapa columpios, de pronto saltó su cuerpo aparentemente pesado hacia otro lugar del techo, mismo que lo conectaba con el muro que en otras ocasiones ha atravesado sin dificultad. Su cuerpo se arrastró como todo un reptil amaestrado, aunque por su peso era evidente el ruido al recorrer los espacios mencionados. Hasta que logró colocarse en la orilla del muro desde donde hábilmente se dejaba arrastrar por sus verdes y pequeñas manos y patas que lo conducían en cuestión de segundo.

En otras visitas familiares, los primitos y amiguitos de mis nietos, comparten una  bicicleta que se encuentra en la parte trasera de la casa, pero en esta ocasión, el famoso visitante la tenía solo para él y todo hacía indicar que estaba entusiasmado para dar un vueltín sobre el vehículo liviano, pero…qué lástima!, solo llegó cerca del pedal y seguro que como no es su forma de transportarse, no le pareció mucho la idea de turistear en bicicleta. Seguro temió a lo desconocido.

Se decidió a seguir paseando sobre sus miembros inferiores y superiores y alcanzó, el primer tronco que ubicó; luego se desplazó hacia otra parte del patio donde se sentía muy cómodo según parece, porque estaba en un hábitat familiar tomando en cuenta el verde descolorido del pasto, combinado con un café que hacía juego con su piel medio café, medio ceniza y su dermis rugosa como cuando está engramado el suelo.

Sin embargo, al parecer no era su idea hacer “su casa con corredor”, y luego de realizar un corto recorrido por el espacio con pasos de quien se cree dueño y señor del territorio, se arrastró lentamente sobre sus cortos miembros locomotores como indicando que se iba porque él quería, y no porque se sentía amenazado; y así, comenzó la retirada muy elegantemente sin que nadie le hiciera ruido y lo importunara en su paseo.

 Finalmente, como quien vuelve a sus dominios, subió al techo de donde había descendido y después de echar un vistazo con una posición de rey león vigilante, empinado sobre sus manos, con el resto de su cuerpo echado y, después de elevar su cabeza soberbiamente erguida, se fue acomodando lentamente, cerrando sus ojos como para dormitar o descansar de la caminata. Ahí deje a Don Garrobo haciendo su siesta y al verlo tranquilo se me quitaron las intenciones de tomarme una buena y suculenta sopa de Garrobo.  

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