Vivencias, conflictos y sanidad de una Periodista

Yelba Soza

 Por Rosario Mendoza Corea

“Al conocer la palabra de Dios me di cuenta de todos los pecados que había cometido.  He recibido el gran regalo: a mi Señor Jesucristo quien me perdono y me está liberando de las cadenas y del cautiverio”.

El anterior es el testimonio de una Periodista en cuya vida se ha marcado el dolor indescriptible de perder un hijo en la flor de su vida, cuando éste realizaba misiones laborales y era toda una promesa de éxito en su profesión.

Y como si esto fuera poco, también sufrió abandonos muy dolorosos que han querido marcar su vida, pero ella se ha aferrado a la fe en Dios y hoy se dice victoriosa porque El la ha sanado y ha llenado sus carencias en todos los sentidos.

La Licenciada Yelba Soza Balmaceda es quien ocupa hoy nuestro sitio para hablarnos de sus vivencias, conflictos y soluciones.

“Antes de llegar a los pies de Cristo te puedo decir que estaba en pecado, pero no sabía que estaba infringiendo los estatutos y la palabra de Dios.  Para mí, yo no pecaba porque sólo reconocía como pecado matar a alguien y robar.  Entonces, creía que estaba bien. 

A pesar de tener Biblia, nunca leía la palabra de Dios; en el colegio me dejaban de tarea aprender los rezos y el rosario y tampoco nunca los aprendía, pero hablaba con el Señor a través de cartas, que le escribía desde muy pequeña porque mi papá me decía que le hiciera la carta al Niño Dios. Entonces yo hablaba con el Señor de esa forma y Él siempre me respondía positivamente, dice.

Según Yelba, ella exaltaba y reverenciaba equivocadamente, a hombres de carne y hueso porque pensaba que así agradaba a Dios, pero ahora “puedo ver como el Señor ha venido disipando las tinieblas a través de Su luz”.

 PREGUNTA: – ¿Que puedes decir como lección aprendida espiritualmente, después de lo que has vivido?

RESPUESTA: “Soy testigo de que Jesucristo es el único que da las fuerzas y fue a partir de la muerte de mi hijo mayor Marcos Samael Contreras Soza, que empecé a tener una bonita relación con el Espíritu Santo, Él es el gran regalo que nos ha dado nuestro Señor Jesucristo. Mi hijo no está perdido sé dónde está y mi Señor me lo entregará cuando pase a esa otra dimensión que es mucho mejor que cualquier otro lugar. Entendí que el Señor da y el Señor quita.  Todo lo que nos pasa sea bueno o malo, para quienes creemos en Él es para bien, como lo dice Romanos 8:28”.

Soza también se refiere a la separación de su otro hijo en un proceso de divorcio, pero tampoco muestra desesperación y dice “que es una acción del enemigo, pero que ha sido permitida por el Señor porque todo hijo de Dios debe pasar procesos, para ver su gloria”. 

“He podido tener paz y paciencia porque EL me la ha dado.  Y sé que de eso algo bueno saldrá para todos. He visto que estos procesos, son necesarios para poder cambiar. Estoy a la expectativa de ver cómo va a volver mi hijo a Sus brazos y lo que siempre le pido en oración es que El haga lo que tenga que hacer, pero lo más importante es que regrese a sus brazos.”

PREGUNTA: – ¿Te has sentido resentida con Dios en algún momento por lo que has vivido?

RESPUESTA,-“Resentida no porque no lo puedo dejar, pero si me he enojado y le he reclamado.  Cuando murió mi hijo mayor le dije: “porque me hiciste eso si sabias que me iba a doler tanto y ando en tus caminos?  Entonces El me respondió:  Cómo viniste a este mundo y yo le conteste: -sin nada-.  ¿Cómo te vas a ir de este mundo? preguntó y le respondí: -sin nada-, entonces me dijo: “Dios dio y Dios quitó, en Job 1:21 e Isaías 55:8-9

Entonces le dije quítame este dolor que no puedo más y me lo quito.  Y fue el tiempo en donde realice Misiones guiadas por el Espíritu Santo”.

PREGUNTA: -Qué haces actualmente? 

RESPUESTA:-Dirijo mi propia empresa, asesoría en comunicación porque desde que llegué a Jesucristo ya no fui más empleada formalmente asalariada. En el año 2018 no lograba ninguna consultoría. Y luego en el 2019 se inició mi proceso de divorcio. Decidí vender mi carro para dar soluciones a deudas, pero el Señor nunca me abandonó, siempre había un delegado suyo para proveerme de alimentos y en la Iglesia sin conocer mi situación me dieron varias veces la provisión, eso me causaba tal curiosidad hasta que le pregunte a la encargada de esta función que por que me daba a mí y ella me respondió: “hermana no soy yo, quien se la da es Dios”. En otros momentos alguien me invitaba a comer precisamente la comida que a mí me gustaba.  Cuando llega el mes de diciembre 2020 yo todavía no tengo trabajo y tengo que cumplir con la pensión de alimentos para mi hijo y le digo a mi Señor: -mira que ya mis equipos de trabajo no sirven, mira mi casa como está y además tengo que cumplir con la pensión y me van echar presa porque no tengo dinero-.

Encontré una Consultoría para facilitar talleres sobre las leyes relacionadas a la familia, pero el requisito era ser Abogada, por lo que la abogada que llevo mi caso en Casación me apoyó y gané la propuesta. Ahora veo que todo el proceso que viví en el juicio me sirvió para hacer el diseño metodológico e impartir estos talleres. El Espíritu Santo fue guiándome y aunque me dio temor después me sentí compensada pues todos los participantes eran líderes cristianos católicos y evangélicos, estaban muy contentos porque además del tema que nos ocupaba también, cada día era el Espíritu Santo utilizando los talleres para hablar también de la Palabra de Dios. 

Dios por medio de los participantes me mostro mi misión por medio de una linda canción titulada Alma Misionera y ahí entendí su propósito en mi vida.  Ellos realizaron un acto de agradecimiento y cantaron una canción linda preciosa “alma misionera” y el Espíritu Santo me habló a través de ellos y entendí: Que soy misionera. Me entregaron regalos con frases bíblicas y mostrándome también por ese medio que Jehová es mi pastor nada me faltara.  ¡Y todo lo que escribieron sobre mí fue impresionante! Hasta llore por la respuesta precisa de Dios.  ¡Así es mi Señor”!!!

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